Antes de comenzar un partido hay que resolver muchas cosas que nunca aparecerán en el marcador. Hay que confirmar al plantel, ordenar los implementos, convocar a la barra y conseguir que un grupo de adultos, con trabajos, familias y responsabilidades, llegue el mismo día a la misma hora. Después aparece la pelota. Durante la semana, cada integrante vive su propia vida. Cuando llega el partido vuelven a pertenecer al mismo lugar: Atlético Chillán.
CHILLÁN VIAJÓ CON ELLOS
El club nació en Santiago, formado y fundado por chillanejos que salieron de su ciudad, tal como miles de personas, en un éxodo para estudiar, trabajar o buscar oportunidades que continúan concentrándose en la Región Metropolitana. Pedro “Peyo” y Mati Guzmán son los hermanos que junto a Sebastián "El Gato" Elgueta tuvieron la idea de comenzar un club de juveniles y hoy son equipo senior.
La mayoría de los integrantes nació o creció en Chillán. Allí permanecen sus familias, sus recuerdos y buena parte de sus vínculos. Algunos continúan viajando desde Ñuble para jugar. Otros viven durante toda la semana en Santiago, pero cuando se colocan la camiseta vuelven a representar el lugar del que salieron.
Son pocos los jugadores nacidos en la capital.
Sin embargo, también ellos terminan entrando en esta historia. Llegan invitados por un amigo, aprenden los códigos del grupo y comprenden que no están defendiendo solamente a un equipo.
De alguna manera, cada fin de semana también se hacen chillanejos, por que la identidad no depende únicamente del lugar de nacimiento. También puede compartirse, adoptarse y cuidarse.
ESPERAR TODA LA SEMANA
“Para mí, el fútbol es mi vida. Hoy es el motor de mis días y mi propósito en el mundo”, responde uno de los integrantes del club.
Otro jugador dice que espera durante toda la semana la llegada del sábado. El partido le permite salir de la rutina y encontrar un espacio en el cual las preocupaciones cotidianas pierden fuerza durante algunas horas.
Cuando una lesión o las vacaciones interrumpen la competencia, los días se hacen más largos. No se extraña solamente la pelota, se extraña a los otros.
Eso distingue a un club de una actividad física individual. En un equipo hay que confiar, entregar el balón, cubrir al compañero, aceptar sus errores y volver a encontrarse después de una derrota.
El fútbol enseña que incluso el jugador más talentoso necesita levantar la cabeza para descubrir que no está solo y que a veces uno también "la caga".
LA RESISTENCIA DE ENCONTRARSE
Vivimos en una época que permite comunicarse instantáneamente, pero en la cual reunirse se ha vuelto cada vez más difícil. Las jornadas laborales son extensas. Los traslados consumen horas. Siempre hay cuentas, responsabilidades o problemas pendientes. La vida cotidiana empuja a cada persona a resolver por separado sus propias urgencias. En ese contexto, organizarse constituye una pequeña forma de sobrellevar y resistir el pulso de la ciudad.
Confiar en otros también.
Atlético Chillán existe porque sus integrantes deciden voluntariamente reservar una parte de su semana para compartirla. Nadie está obligado a asistir. Nadie recibe un sueldo por confirmar la cancha, ordenar las cuentas o coordinar a los jugadores.
Según explican sus miembros, el club cuenta con una directiva que distribuye funciones entre presidencia, tesorería, delegados y directores. También existe un entrenador y un grupo de integrantes antiguos que participa activamente en la conducción del proyecto. La amistad inicial fue adquiriendo estructura: responsabilidades, encargados y decisiones que ya no dependen únicamente de una persona.
CHILLÁN EN LA CANCHA La campaña de Atlético Chillán se sostiene en una mezcla de experiencia, juventud y jugadores profundamente ligados a la historia del club. Hoy, en el banquillo Martin Suss dirige la escuadra.
Victor "Roca" es un histórico y referente, con sus atajadas monumentales ha generado la confianza necesaria bajo los tres palos. Lo defienden Daniel "Mi Rey" Baeza y el "Taio"Ovalle, dueños de la saga defensiva. Las dos Torres de Atlético Chillán. Por la banda va Mauro Urrutia, futbolista de amplio recorrido. Roberto Suss, incansable e incombustible cazador a pie descalzo, no descansa hasta recuperar el balón.
Al medio Gerardo “Sati” Venegas, fundador de la institución, destaca por su inteligencia y su importancia en la transición del balón. Nicolás “Ferri” Ferrada el que te cumbea es un todoterreno con talento y una pieza importante para el engranaje colectivo. Pablo "Rulo" Muñoz, el distinto, el del guante blanco gran lanzador de lienzas mágicas, el del último toque.
Oscar “Lomito” Reyes: El capitán y goleador, pieza importante del equipo, segunda temporada que mantiene el liderato de goles. Osvaldo “Mamba” Tapia, le dicen así por su letalidad, el hombre gol. Pato Godoy aporta buena marca y calidad con su zurda.
Jugadores hay muchos y buenos: Felipe Alberto Tasabia, el “Speedy González” llegado directamente desde Chihuahua, se transformó en una variante fundamental por banda gracias a su explosión y velocidad. Nicolás “DJ” Desrivers y Diego “Ladu” son de sólidas decisiones por la izquierda. Eduardo “17” Vergara: de los mas jóvenes del equipo, da frescura en delantera. Benjamín “Cr7” Céspedes versatilidad y dedicación a los goles. Franco Claverie fue técnico del club y ahora jugador.
Benjamín “Tanque “Bravo, recién nació su segundo hijo y ha sido importante en la campaña con su potencia y recorrido por banda. Carlitos Urrutia: uno de los hombres con mayor experiencia que fue fundador del club y mantiene su vigencia en el equipo, Nicolas “Suko” Cavieres, buen trato de balón. Ignacio “Nacho” Burgos, el músico del equipo y miembro importante dentro y fuera de la cancha. Nicolás “El italiano” Molina: un leyenda de la nueva camada de jugadores jóvenes. Jorge “Emilio” Muñoz: Con su potencia y explosión es una variante ofensiva importante y muy peligrosa para los rivales. Felipe “Badi” Badilla, con un gran despliegue físico y excelente marca.
Sebastián Arias, es una pieza clave dentro y fuera de la cancha, se destaca su nivel de compromiso y potencia en el campo de juego. Gonzalo Sierra, hoy enfocado en su familia y aportando al 100% cada vez que está. Diego Irribarra portero proyección recuperado recién de una lesión. Ignacio Aliaga, goleador de míticas jornadas, ahora en labores dirigenciales. Siempre presentes: Marito Espinoza, ex capitán del equipo quien lidero la victoria del torneo del año pasado, y Ricardo "Rica" Torrealba de compromiso con el club, máxima intensidad en cancha y golazos dignos de premios puskas
Históricos también hay y siguen en la medula del cariño colectivo: Paulo “Flaco” Riquelme, Rayo Torrealba, Clemente “Chorrito” Marín, Cristian “Osito” Fuentes, Raúl “Sapo” Sepulveda, Claudio y Toño Llaría, Armando y Panchi Jara, Mauri Acuña y sus primos Alex y Pablo, Lucho Galaz, Maxi y Mati Badilla, Pelao Gonzalez, Fifo y Mono Arrué, Juanito Mena, Sebastián Aedo, Gustavo Leiva, Benjamín Gonzalez, Oscar de la Cuadra, Felipe Roca, entre tantos otros nombres de personas que han vestido esta camiseta.
LA COPA
Atlético Chillán todavía debe terminar su trabajo. Puede ganar, empatar o sufrir una derrota inesperada. Así funciona el fútbol. Pero el club ya consiguió algo que no depende de la tabla: transformó la distancia entre Chillán y Santiago en un punto de encuentro, convirtió la migración en identidad, logró que personas provenientes de distintos lugares se reunieran bajo un mismo nombre. Hizo que una ciudad apareciera cada semana en una cancha ubicada a cientos de kilómetros. Cambió la vida de muchas personas.
La copa importa. Hay que querer levantarla, correr por ella y celebrar cuando finalmente llegue. Pero un trofeo se guarda en una vitrina, mientras que una comunidad permanece en la vida de las personas.
¿Cuántas vidas de personas podrían transformarse si comprendiéramos que un club deportivo no es solamente un equipo que juega, sino una comunidad que aprende a sostenerse?
Atlético Chillán va con la garra chillaneja, por la gloria y el campeonato.












Muy buen club! los mejores recuerdos.
Excelente nota y tremenda historia de la institución.