La protesta recorrió la avenida Habib Bourguiba, escenario de la revolución de 2011. La multitud volvió a gritar “el pueblo quiere la caída del régimen” y pidió libertad, trabajo, dignidad y la liberación de los presos políticos.

El descontento también golpea la vida diaria. En plena ola de calor, zonas del país han sufrido apagones y cortes de agua, algunos por más de 24 horas. Organizaciones de derechos humanos denuncian persecución contra opositores, periodistas, abogados y activistas.

Saied afirma que sus medidas combaten la corrupción y evitan el caos, y niega haber recortado libertades. Pero cinco años después, una parte de Túnez vuelve a decir que la promesa de orden terminó pareciéndose demasiado al autoritarismo.